Vigila la temperatura con nieve

Vigila la temperatura con nieve

En pleno atasco en  muchas de nuestras carreteras, conviene recordar algún dato que nos puede evitar sustos e incluso averías a nuestro vehículo, no olvides vigilar la temperatura.

Si tenemos un coche diésel, deberíamos saber que su temperatura de congelación está entre-10ºC y -15ºC, en función de donde repostes, ya que las refinerías añaden aditivos distintos en verano que en invierno. En principio, incluso estos días es complicado que tu vehículo sufra esas temperaturas, a no ser que: estés en una estación de esquí, vivas en zonas altas de montaña y duerma el coche en la calle… o te pille un atasco en pleno temporal.

Las consecuencias no son que tu depósito se transforme en un gran cubito de hielo, pero parte de los componentes del diésel si se van a solidificar, creando pequeños cristales de parafina, componente que aumenta el poder calorífico del combustible. Lo más probable es que el coche no arranque, y si lo hace irá ando tirones al rato hasta que se pare. Esto es, el diésel ha perdido “fuerza”.

Una de las leyendas urbanas más extendidas es añadir un poco de gasolina en el depósito de diésel, para “recuperar la fuerza”. Probablemente sea una de las salvajadas más caras que le puedes hacer a tu coche. Lo primero porque como buena leyenda urbana carece de proporciones, es decir, suele ser a ojímetro, mal empezamos. Lo segundo, el diésel es lubricante justo al contrario que la gasolina que es un disolvente orgánico (es volátil) y que no tiene poder de lubricación. Actualmente los elementos de inyección tienen tolerancias muy estrechas y funcionan a elevadas presiones y sin lubricación estamos forzando a los inyectores inútilmente, podemos incluso, llevarnos alguno de calle y hablamos de unos 500€ más manos de obra cada uno!!!

Qué puedo hacer? Tiro el coche? Compro otro? No voy a esquiar?… temperatura faher

No es para tanto, añadiendo en nuestro vehículo un Tratamiento de Choque FAHER para Diésel lograremos que el diésel no se congele tan pronto,  y si ya está congelado el diésel, recuperaremos la “fuerza” que perdió en la congelación. Como además provee de lubricación el sistema de inyección, está protegido de manera extra, frente a las bajas temperaturas.
Como efectos secundarios reduciremos el consumo de combustible y la emisión de gases nocivos a la atmósfera.

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